Archivos de la categoría ‘Aves’

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Este diminuto colibrí nació en nuestro jardín y vive en unas plantas de “Lantana cámara” (verbenas) de las que la hembra toma néctar y lo lleva en su lengua para alimentar al pichón.

Chispita, Colibrí mosca  (Scintillant Hummingbird)
El macho se ocupa principalmente de la vigilancia ya que estos colibríes son bien territoriales y para defender su comida se pelean con colibrís mucho más grandes a quienes persiguen o amenazan en pleno vuelo.

Es diminuto (Mide como 5 cm y pesa 2 gramos) y se caracteriza por tener un collar blanco en el cuello. La hembra tiene el cuello salpicadito.

Verbena (Lantana camara)
La Verbena (Lantana camara) es un género de plantas de la familia Verbenaceae con más de 160 especies, en su mayoría americanas. Esta Planta es considerada invasiva en Australia y prohibido su cultivo en Sudáfrica.
Crece muy rápido, produce abundantes y coloridas flores de muy variados colores. Atrae a estos colibríes mosca, a las mariposas y a las abejas melíferas.

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Pajaro Bobo / Momoto
Cejiceleste (Momotus Momota)

Aunque en ocasiones se le puede ver en pareja, el Bobo es un ave principalmente solitaria. Vive en un bosque secundario. Suele vérsele tranquilo parado en una rama y meneando su cola de un lado para otro como si estuviese meditando.

Se lanza de los árboles al suelo y va saltando detrás de arañas, insectos, lagartijas y hasta lombrices, para comer. Hace sus nidos en huecos en los barrancos al lado del camino, en los cuales pone de 2 a 4 huevos para su reproducción en los meses de marzo a mayo.

Esta ha sido una de las pocas aves silvestres que me ha dejado fotografiarla relativamente cerca. Aunque en una ocasión, me llevó por todo el bosque, saltando de una rama a otra, como si quisiera mostrarme algo.  Finalmente me perdió. ¡Oh pájaro bobo ese!

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Comemaíz, Pinzón cafetalero (Melozone biarcuata)

Este comemaíz viene, todas las mañanas, a golpear con su pico la ventana del dormitorio de Guayo. Así que me dispuse retratarlo.

La mayoría de las aves silvestres son muy sigilosas. Por esta razón, para lograr mi cometido tuve que dejar mi cámara en el trípode esperándolo. Con un cable de 5m conecté la cámara a la Laptop, me escondí y pacientemente lo esperé en el monitor de la laptop. De esta manera pude dispararle a muy corta distancia sin que me viera.

Estos pajaritos es muy común verlos a lo largo de todo el Valle Central. Siempre andan rebuscando en el suelo, entre la hojarasca, buscando semillas o insectos pequeños que comer. Andan siempre en pareja y el macho suele cantarle a la hembra. Hacen sus nidos muy cerca del suelo. También se le conoce como Pinzón Cafetalero y Mercenario.

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PERICO FRENTINARANJA / Aratinga cunicularis (Psittacidae), Cóbano, Puntarenas
De paseo en la finca de mi tía Luz, en la Península de Nicoya, me encontré con estos periquitos que hay en jaulas de muchas de las casas en Guanacaste y la península de Nicoya. Lo especial de esta pareja es que no viven en una jaula, como mascotas, sino que andan por la finca, como animales libres, pero siempre alrededor de las actividades de las tres casas de mi familia.

Estos pericos suelen andar en grupos y durante la reproducción se juntan en grandes manadas. Hacen sus nidos en palmeras, comejenes y huecos en árboles hechos por los pájaros carpinteros. Durante la cosecha de naranjas llegan en manadas a los árboles y comen y gritan con gran algarabía.

Pero esta pareja se ha adaptado a la vida y a las costumbres de la familia de tal modo que, por las mañanas los acompañan a ordeñar las vacas y a veces hasta se paran en la cabeza de mi primo mientras ordeña. Visitan a los trabajadores en el campo mientras hacen sus labores, como si se tratara de estarles llevando el almuerzo. Desayunan en una casa, almuerzan en otra y siguen por la cena en la tercera, etc.

Cuando los vi llegar esa mañana y pararse en un árbol cercano, tomé mi cámara… estaba enfocando cuando uno de ellos se posó en mi cabeza, como para echarme una mano con mi trabajo. Le extendí mi dedo, les ofrecí una galleta soda para seducirlos y tuve a los dos por una hora hablando y posando para mí, en una rama a solo 20 cm, cara a cara. Luego de eso, salieron volando, seguramente para continuar con su libertad.

Lo que me impresionó de este encuentro fue la ausencia de la jaula. Estamos tan acostumbrados a encerrarlos en jaulas, como mascotas. Pero esta pareja me puso a pensar si realmente es necesario, o si por lo menos, en algunos casos, se puede disfrutar de ellos, más bien, vivir en armonía con ellos sin necesidad de la jaula.